Ansiedad constante y trauma relacional

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¿Sientes ansiedad constante, tensión o alerta aunque “todo esté bien”?

 

Puede tener que ver con el trauma relacional y cómo tu sistema nervioso aprendió a protegerte.

“No me pasa nada grave, pero no consigo estar tranquila”

Seguramente te suenen frases como…

    • “Tengo ansiedad pero no sé por qué»

    • “Por qué estoy siempre en tensión”

    • “Ansiedad constante sin motivo”

  • “Mi cuerpo no se relaja nunca”
    • «Sin darme cuenta me agobio y me bloqueo»

 

Y lo más frustrante es que, cuando miran su vida “desde fuera”, todo parece estar bien.

Sin embargo, como Psicóloga especializada en Apego y Trauma, la ansiedad no siempre tiene su origen en el presente.

A veces, lo que se activa no es un problema actual, sino una memoria emocional más antigua.

¿Qué es la ansiedad constante?

La ansiedad constante no siempre se manifiesta como ataques de ansiedad claros. Muchas veces se vive como:

    • Sensación de alerta permanente

    • Nervios internos difíciles de explicar

    • Tensión corporal (mandíbula, cuello, pecho, estómago)

    • Pensamientos que no se detienen

    • Dificultad para descansar o desconectar

    • Sensación de “no puedo bajar la guardia”

 

No es que estés exagerando ni que seas demasiado sensible.

Tu cuerpo está intentando protegerte a través de un sistema nervioso hiperactivado.

 

 

Aquí es donde muchas explicaciones se quedan cortas.

No toda la ansiedad aparece por:

    • Estrés puntual

    • Problemas laborales

    • Pensamientos negativos

En muchas personas, la ansiedad tiene que ver con cómo se vivieron los vínculos importantes, especialmente en la infancia.

Esto es lo que llamamos trauma relacional.

¿Qué es el trauma relacional?

El trauma relacional no se refiere a un evento concreto, sino a cómo fue la experiencia emocional dentro de los vínculos.

Puede haber trauma relacional cuando hubo:

    • Falta de empatía emocional

    • Inseguridad en el vínculo

    • Imprevisibilidad afectiva

    • Necesidad de adaptarte para no perder al otro

    • Sensación de estar sola emocionalmente incluso acompañada

No siempre hubo maltrato evidente.

A veces hubo ausencia emocional, y eso también deja huella.

¿Qué tiene que ver esto con la ansiedad?

Cuando creces en un entorno donde el vínculo no es del todo seguro, tu sistema nervioso aprende algo muy concreto: “Tengo que estar alerta”

Esa alerta sostenida es la base de muchas formas de ansiedad adulta.

Por eso:

    • Te cuesta relajarte incluso cuando todo va bien

    • Tu cuerpo se activa “sin motivo aparente”

    • Sientes que siempre estás sosteniéndolo todo

    • Te resulta difícil descansar de verdad

La ansiedad, en estos casos, no es un problema en sí, sino una respuesta aprendida.

 

Ansiedad emocional y sistema nervioso

La ansiedad relacionada con el trauma relacional se almacena sobre todo en el sistema nervioso, no en el pensamiento consciente.

Por eso, es posible que ya hayas trabajado racionalmente, hayas leído, intentado entender y comprender… pero no sea suficiente.

Como hablamos de huellas inconscientes en la memoria del sistema nervioso, la ansiedad viene antes que la razón, y por eso se explica que:

    • La ansiedad aparece antes de que puedas razonar

    • El cuerpo reacciona aunque “sepas” que no hay peligro

    • Calmarte solo pensando diferente no suele funcionar

 

Por qué muchas personas sienten ansiedad en las relaciones

Una manifestación muy común es la ansiedad relacional:

    • Miedo a molestarse

    • Dificultad para necesitar a otros

    • Hipervigilancia emocional

    • Sensación de tener que poder sola

    • Ansiedad cuando aparece cercanía emocional

Esto no habla de dependencia ni de debilidad, sino de vínculos inseguros que dejaron huella.

 

Por qué no basta con “calmar la mente”

Muchas personas con ansiedad han probado:

    • Pensar en positivo

    • Racionalizar lo que sienten

    • Forzarse a tranquilizarse

    • Autoexigirse más control

El problema es que, cuando la ansiedad tiene una base relacional, no se origina en la mente, sino en el cuerpo y en el sistema nervioso.

Por eso, trabajar solo el pensamiento suele aliviar poco o únicamente de forma temporal.

¿Qué ayuda realmente en estos casos?

Cuando la ansiedad tiene que ver con trauma relacional, suele ayudar un enfoque terapéutico que:

    • Trabaje el sistema nervioso

    • Tenga en cuenta el apego

    • Integre cuerpo y emoción

    • No se centre solo en el síntoma

    • Ayude a construir sensación interna de seguridad

No se trata de eliminar la ansiedad, sino de devolverle al cuerpo la experiencia de estar a salvo.

 

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¿Cuándo puede ser buen momento para pedir ayuda?

Puede ser importante pedir ayuda profesional si:

Sientes ansiedad constante desde hace tiempo

    • Te cuesta relajarte incluso en momentos de calma

    • La ansiedad aparece en las relaciones

    • Vives en alerta aunque no haya peligro real


    • Has probado otras cosas sin resultados duraderos
 
 

Trabajar esto en terapia no es remover el pasado sin sentido, es liberar al presente de una carga que ya no le corresponde.

 

Si al leer esto sientes que algo encaja, probablemente no sea casualidad.

La ansiedad no siempre es el problema.

A veces es la señal de una historia emocional que merece ser comprendida y cuidada.

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